Análisis de la situación electoral en Costa Rica a días de las elecciones

Por Mario Brenes Rímolo, analista y consultor en estrategia política

@MBrenesR

Lo único seguro que podemos derivar del análisis de la carrera electoral entre los 13 candidatos a la presidencia en Costa Rica es que habrá segunda ronda. La ley electoral costarricense indica que si ninguno de los candidatos supera el 40% de los votos el próximo 4 de febrero, los dos que alcancen la mayor cantidad de votos, deberán ir a una segunda ronda en el mes de abril. La toma de posesión del nuevo mandatario será el 8 de mayo del presente año.

La campaña ha transcurrido en un ambiente electoral frío, lo cual es poco común en este país centroamericano. La desmotivación de los electores se da por uno de los casos de corrupción más graves de los últimos años, en el cual, se han visto involucrados altos funcionarios del actual Gobierno, diputados de 3 partidos políticos y altos personeros de uno de los principales bancos públicos. El caso está siendo investigado por el Ministerio Público y se caracteriza por tráfico de influencias, favorecimiento de créditos bancarios y estafa. Además, magistrados del Poder Judicial han sido cuestionados por conductas impropias de su investidura, favorecimientos procesales y omisiones graves en sus responsabilidades jurídicas. A ello se suman resultados muy negativos de la gestión del Gobierno de centro izquierda de Luis Guillermo Solís del Partido Acción Ciudadana (PAC). El déficit fiscal es el mayor en los últimos 35 años, un 6% del PIB; el estado de la infraestructura logística sigue siendo precaria y la economía sufre un estancamiento, que, aunque leve, debe corregirse de inmediato. El actual Gobierno del PAC fue electo en segunda ronda en el 2014 con una de las votaciones más altas de las últimas elecciones. Luis Guillermo Solís recibió un mandato político altamente legitimado con 1.3 millones de votos, lo que, debió significar, suficiente apoyo para haber tomado decisiones trascendentales e impulsados reformas estructurales vitales para la corrección de los principales problemas que afectan la salud de las finanzas públicas.

La actual campaña electoral ha tenido un comportamiento muy coyuntural. Juan Diego Castro, Candidato del Partido Integración Nacional (PIN), saltó al primer lugar de las encuestas gracias a su posicionamiento contra la corrupción, aprovechando el caso que citamos anteriormente. Hoy día Castro se posiciona en el tercer lugar de la intención de voto. Otto Guevara, Candidato del Partido Movimiento Libertario (PML), bajó del 11 al 1.7% por su aparente vinculación con el tráfico de influencias para favorecer a un importador de cemento, aunque él afirma que su interés ha sido y es abrir el monopolio de ese producto, pero, está bajo investigación del Ministerio Público. Y el más reciente cambio en el ranking electoral es el ascenso del Candidato evangélico Fabricio Alvarado, del Partido Renovación Costarricense, (PRC), que pasó de porcentajes del rango del 5% al 15%, gracias a su lucha contra las políticas de género y el matrimonio entre personas del mismo sexo, aprovechando la reciente resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos “en respuesta a una consulta facultativa hecha por el Estado en 2016, reconociendo el derecho al matrimonio igualitario entre personas del mismo sexo”. (Alexandra Cubero, Periódico La República, 9/01/18)

Entre esos altos y bajos se mantienen otros candidatos importantes como el social demócrata Antonio Álvarez Desanti del Partido Liberación Nacional; el social cristiano Rodolfo Piza del Partido Unidad Social Cristiano y el centro izquierda Carlos Alvarado del partido oficialista PAC. Estos candidatos muestran un comportamiento estable en las mediciones de la intención del voto. El siguiente cuadro ofrece resultado de una las encuestas más recientes. Según el Código Electoral, hasta el 31 de enero a la media noche se permite la publicación de encuestas por lo que esperamos tener encuestas definitivas en los próximos dos días.

 

Según los analistas, los candidatos con mayores posibilidades de entrar a segunda ronda son los primeros 4 que aparecen en el cuadro anterior publicado por la empresa Opol y el diario digital Mundo CR. Sin embargo, debe prestarse atención al candidato oficialista quien podría captar más seguidores entre los electores más progresistas, a pesar de los malos resultados económicos del actual Gobierno. Otras variables importantes son el índice de indecisos, que, a pesar de que ha venido bajando se mantiene en un rango considerablemente alto, que en otras emisiones supera el 30%. La otra variable corresponde a los ciudadanos que dicen que no votarán. Históricamente esta variable se ubica en el rango del 30%, producto de la desconfianza cada vez más alta de los ciudadanos en los partidos políticos.

La posibilidad de que retornen a gobernar uno de los dos partidos más tradicionales del país, PLN y PUSC, es alta. Costa Rica podría ver un retorno al bipartidismo en el Poder Ejecutivo pero no así en el Poder Legislativo, donde el fraccionamiento del plenario será mayor en la legislatura del 2018 al 2022.

Finalmente, Costa Rica se aleja de la amenaza del populismo de izquierda afín al chavismo venezolano, siguiendo la tendencia del resto de América Latina. El Partido Frente Amplio bajó estrepitosamente su posicionamiento electoral después de haber estado compitiendo entre los 3 primeros lugares en la campaña del 2014.