Análisis General de las Elecciones Chile 2017

Descargue el reporte completo en: http://relial.org/biblioteca/libro/informe-post-elecciones-chile-2017

ANÁLISIS GENERAL ELECCIONES 2017

(resumen)

A continuación se analizan algunos aspectos en donde las últimas elecciones 2017 parecen mostrar algunas tendencias o cambios a nivel político, electoral y ciudadano, que deben ser considerados para entender cómo, eventualmente, podría desarrollarse el futuro proceso político chileno.

I. El error de las encuestas

En primer lugar, las encuestas se vieron refutadas en algunas de sus predicciones. Por un lado, se subestimaron a ciertos sectores o candidatos, como es el caso del Frente Amplio, y por otro, se sobre estimaron las posibilidades de algunos, como fue lo sucedido con Sebastián Piñera. Dicha situación ha generado una serie de críticas y dudas en torno a la real capacidad predictiva de las diversas encuestas como CEP, Cadem y Adimark. Además, se torna muy complejo medir las intenciones de voto de los llamados votantes probables indecisos, en un contexto de voto voluntario y en el exterior, como es el caso de Chile. Una de las principales sorpresas de esta elección fueron los resultados obtenidos por el Frente Amplio, los cuales superaron todas las predicciones. De este modo, la coalición cuenta hoy con 20 diputados electos, un Senador y con una candidata presidencial con un 20% de las preferencias, obteniendo la tercera mayoría. Otro candidato con resultados inesperados fue José Antonio Kast, quien obtuvo una votación cercana al 8% a pesar de ser independiente de derecha y no contar con apoyo partidario. Dicha cifra incluso lo hace superar los resultados obtenidos por la candidata de la DC, Carolina Goic.

II. Redistribución de votos

En términos estrictos no hubun aumento en lacantidad de votos emitidos. Se observó, sin embargo, una redistribución de los votos sobre todo en los sectores que representan a la centro-izquierda chilena. Esencialmente, el Frente Amplio logró captar votos que históricamente le pertenecieron a la Nueva Mayoría. Por ejemplo, Bachelet resultó electa presidenta en 2013 con un 44% de votos. Ahora, los porcentajes de votos del candidato a segunda vuelta, Alejandro Guillier y de la candidata del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, suman un 43%. Eventualmente, si agregamos los votos obtenidos por Alejandro Navarro (0,36%), Eduardo Artes (0,51%), Marco Enríquez Ominami (5,71%) y Carolina Goic (5,88%), esa cifra podría llegar al 55%, superando lo obtenido por Bachelet en 2013. Lo anterior, podría implicar una eventual derrota de Sebastián Piñera en la segunda vuelta el 17 de diciembre, por lo que el candidato de Chile Vamos se verá obligado a captar más votos de los que obtuvo en primera vuelta, apelando a sectores de centro y centro izquierda más moderados frente al auge del Frente Amplio. Por otro lado, debido a la nueva conformación que adquiere elCongreso, se podría producir un reordenamiento profundo y significativo del espectro político chileno en base al surgimiento de una coalición con nuevos partidos de izquierda. El Frente Amplio, al conseguir 20 diputados, se constituye como un eventual actor con capacidad de veto hacia las fuerzas políticas de la Nueva Mayoría y Chile Vamos. En ese sentido, en caso de ser electo Alejandro Guillier, podrían ejercer presión sobre las decisiones políticas de la coalición gobernante para así impulsar parte de su agenda. Por otro lado, ante un eventual triunfo de Sebastián Piñera, el Frente Amplio, como oposición y en conjunto con La Nueva Mayoría, podría dificultar el proceso legislativo llevado a cabo por el gobierno

III. Debilitamiento del centro político

Un factor clave en relación a los resultados electorales del pasado 19 noviembre tiene relación con el debilitamiento del llamado centro político. Esto no solo tiene relación con respecto al debilitamiento de la DC en cuanto partido bisagra de la centro izquierda en los últimos 25 años, sino con la eventual desaparición de partidos como Amplitud y Ciudadanos, los cuales sufrieron un estrepitoso fracaso electoral. Lo anterior podría indicar una tendencia hacia la polarización política por parte de otros partidos de la centro-izquierda como el Partido Socialista (PS) o el Partido por la Democracia (PPD) para así relacionarse con el Frente Amplio. Podría ocurrir el mismo fenómeno en la derecha, reforzando el debilitamiento de las posiciones de centro. Sin embargo, sería apresurado afirmar aquello de forma tajante en estos momentos.

IV. Renovación de partidos y nuevos actores

El surgimiento de partidos nuevos ha venido marcando la pauta en las últimas elecciones chilenas. Este proceso ha implicado, por un lado, el surgimiento de diferentes actores, pero también el desarrollo de dinámicas partidarias nunca antes vistas. Partidos nuevos como Evopoli o Revolución Democrática se han conformado como grupos políticoscompuestos esencialmente por profesionales jóvenes que, en principio, presentan prácticas partidarias más abiertas, transversales y horizontales, que generan atracción en los ciudadanos y que son vistas como contrarias a los métodos de los partidos más tradicionales. Esta situación explicaría el apoyo creciente a este tipo de partidos por parte de una parte del electorado. No obstante, aún no logran movilizar a un considerable grupo de electores que, estando habilitados para sufragar, deciden no hacerlo. Eso les permite tener mayores expectativas de expansión a diferencia de los partidos más tradicionales, que parecen haber alcanzado sus máximas curvas de desarrollo. Por ejemplo, en cuanto al perfil de los parlamentarios electos del Frente Amplio, la edad promedio es de 36 años. Un factor diferenciador de los partidos nuevos, con respecto a los tradicionales, tiene relación con sus dirigencias, las cuales se muestran más cercanas a la ciudadanía, manteniendo un contacto permanente a través del uso de redes y plataformas online para definir posturas o conformar propuestas.. Así, por ejemplo, Revolución Democrática ya anunció que realizará un plebiscito online para definir si apoyan a Alejandro Guillier en segunda vuelta en diciembre. La presencia creciente de outsiders como candidatos, que además han resultado electos, refleja la creciente valoración, por parte de los electores, de representantes alejados de la política partidaria tradicional. La preferencia hacia lo ciudadano versus lo partidario parece tomar cada vez más fuerza entre los electores. Así, la sensación de renovación que muestran los partidos más nuevos, cuya base militante es relativamente joven y profesional, sin mayor historial partidario entre sus filas, genera gran atracción entre independientes y personas que consideran necesario renovar la política, hacerla más competitiva y abierta a la ciudadanía.

Por otro lado, partidos como la Democracia Cristiana (DC), el Partido Radical (PRSD), el Partido Socialista (PS), Renovación Nacional (RN) y la Unión Demócrata Independiente (UDI), se han visto mermados frente al auge de lo ciudadano, debido a su falta de renovación militante, dinámicas internas poco competitivas o claramente enmarcadas en la llamada ley de hierro de las oligarquías partidarias. De este modo, es un desafío para los partidos el establecer vasos comunicantes no solo con sus militantes sino con los ciudadanos en general. La forma en que las personas se identifican con los partidos ya no está determinada necesariamente por su matriz ideológica, sino por sus modos de hacer política. En relación a lo anterior, el sistema de partidos políticos en Chile está experimentando una fase de ajustes debido a diversos cambios tanto sociales como económicos e incluso ideológicos de los chilenos.

Hay cuatro factores claves:

1) El agotamiento de las prácticas partidarias tradicionales.

2) La burocratización y clientelización de los partidos tradicionales.

3) El envejecimiento del padrón electoral y la falta de renovación de cuadros en los partidos tradicionales.

4) El efecto que han tenido, en la percepción con respecto a la política, los diversos escándalos relativos a financiamiento irregular de campañas políticas.

Existe una clara tensión entre partidos tradicionales que predominaron durante los últimos 25 años, basados en estructuras partidarias burocráticas ligadas a líneas ideológicas específicas; versus partidos recientemente conformados cuya característica es incluir nuevas dinámicas de participación y convocatoria abiertas a diversas demandas e intereses ciudadanos. Estos últimos logran generar mayor adhesión con electores que no necesariamente cuentan con identidades ideológicas bien definidas o radicales, pero que buscan participar y colocar temas de su interés en la agenda política. El fenómeno descrito no significa necesariamente la desaparición de los partidos tradicionales ni la instauración plena de nuevos partidos, pero sí el debilitamiento de las habituales bases de apoyo de los primeros y la inestabilidad inicial de los segundos. Bajo este escenario se han producido algunas situaciones a considerar, por ejemplo: 1) Varios personajes históricos de los partidos políticos tradicionales, que habían permanecido por años ocupando escaños parlamentarios, en estas elecciones quedaron fuera. Por ejemplo, Andrés Zaldívar (DC), Lily Pérez (Amplitud), Ignacio Walker (DC), Felipe Ward (UDI), Camilo Escalona (PS), Nelson Ávila (PRSD) o Fulvio Rossi (PS), no lograron ser electos. 2) Por otro lado, 14 partidos arriesgan ser disueltos, luego de no alcanzar el mínimo legal del 3%de los votos o lograr tres representantes electos. Esto depende de lo que el Tribunal Calificador de Elecciones (TRICEL) determine en relación a los cómputos finales del proceso electoral. Los partidos, no obstante, tienen la posibilidad de fusionarse para poder subsistir. En esta situación se encuentra: Amplitud, Ciudadanos, Partido País, el Partido de Trabajadores Revolucionarios, Ecologista Verde, Igualdad, Partido Liberal, Poder, Todos, Democracia Regional Patagónica, Unión Patriótica, MAS, Izquierda Ciudadana y el PRI.

V. Nuevo sistema electoral y ley de cuotas

En el año 2015 se promulgó la ley 20.840, que sustituye el sistema electoral Binominal por uno de carácter proporcional inclusivo y fortalece la representatividad del Congreso Nacional. El sistema que se utilizará de coeficiente D’Hondt, será el que defina la elección de los 155 diputados en los veintiocho distritos a nivel nacional, y para los ahora 50 miembros del Senado en cada una de las 15 circunscripciones. Además, se estableció como exigencia la paridad de género en la presentación de candidatos por partido. Con el nuevo sistema electoral, la distribución de los partidos en el Congreso ha tomado un nuevo cariz. Además, se han generado críticas en torno al nuevo sistema, puesto que con el llamado “arrastre” han resultado electos candidatos que no superan el 3% de apoyo, como por ejemplo, Natalia Castillo y Gonzalo Winter ambos de Revolución Democrática, quienes resultaron electos con un 1,02% y 1,20% de apoyo respectivamente. Otro es el caso de Kenneth Pugh de Renovación Nacional, quien resultó electo Senador con un 2,15% de los votos.

VI. La conformación del Congreso

Una de las sorpresas durante esta última elección fue el auge de partidos nuevos como Evopoli o Revolución Democrática, los cuales aumentaron sus representantes electos en la Cámara Baja, aportando representantes a Chile Vamos y el Frente Amplio, respectivamente. Los partidos de Chile Vamos por otro lado, en conjunto lograron una gran cantidad de diputados, lo que implica que la coalición pasó de tener un 40% a un 46% de los escaños,lo que significa mayor gobernabilidad para Sebastián Piñera ―al menos en términos legislativos― en caso de ser electo presidente. El partido con mayores apoyos fue Renovación Nacional que logró 36 diputados, aumentando en 22 su número de legisladores. La Unión Demócrata Independiente (UDI) en cambio, perdió a algunas de sus figuras emblemáticas. Por otro lado, quienes vieron disminuida su presencia en la Cámara de Diputados fue la Democracia Cristiana (DC) que solo logró 13 diputados y 6 senadores. Esto ha dejado al partido con poca capacidad de veto frente al auge notorio del Frente Amplio en el Congreso. Ante esto, la candidata presidencial DC, Carolina Goic, renunció a la presidencia del partido. En el Senado, Chile Vamos logró la mayor cantidad de senadores (12) con un 37,72% de los escaños. Le siguen Fuerza de Mayoría con un 22,8% y la Democracia Cristiana con 3 senadores electos.

 

PROYECCIÓN SEGUNDA VUELTA

La segunda vuelta no estará fácil para Sebastián Piñera. Si quiere ganar debe ampliar su espectro de votantes. Es decir, debe intentar ampliar su base de apoyos. De lo contrario, es probable que Alejandro Guillier, con el apoyo de la DC y el Frente Amplio triunfe el próximo 17 de diciembre. En el escenario de segunda vuelta, es probable que Alejandro Guillier busque potenciar su imagen de independiente ―aun cuando es apoyado por partidos tradicionales como el PS, PC, PRSD y PPD― reforzando a la vez la idea de que Sebastián Piñera encarna la política partidaria más tradicional, la vieja política, aquella que predominó durante 25 años en la llamada democracia de consenso. Si Guillier quiere ganar, se ve obligado a considerar lo planteado por el Frente Amplio, sobre todo considerando que dicha coalición tendrá 20 diputados. Sin embargo, la eventual alianza entre la Nueva Mayoría (ahora Fuerza de la Mayoría) y el Frente Amplio depende de diversos factores: 1. Cuán alineado estará Guillier en cuanto a las propuestas del Frente Amplio como acabar con el sistema de AFP e impulsar una nueva Constitución. 2. De la evaluación que haga el Frente Amplio en relación a ser gobierno sumándose a Guillier, o ser oposición al gobierno de Piñera. Lo primero podría debilitar sus posibilidades de crecimiento, al verse sumados a una coalición que han criticado constantemente y a la cual han acusado de ser más de lo mismo. Lo segundo podría darle más chances de ampliar sus bases de apoyo, puesto que podrían generar oposición al gobierno de Piñera tanto desde el Congreso como desde otras instancias. 3. Un factor que parece generar cohesión es la idea de evitar que Sebastián Piñera llegue a la presidencia. Este podría ser un elemento aglutinador entre las fuerzas de La Nueva Mayoría y el Frente Amplio, que podría traducirse en una serie de eventuales acuerdos en torno a la segunda vuelta y también en torno a un eventual gobierno de Alejandro Guillier.

 

PROYECCIÓN FUTURA DE CHILE

En primer lugar, es necesario analizar o reflexionar en relación al modo en que los ciudadanos están ejerciendo su voto. Al parecer, el auge de nuevos incumbentes y nuevos partidos está relacionado con una clara ruptura de parte de los ciudadanos con respecto a los grupos políticos tradicionales. Es decir, los votos estarían siendo emitidos en función de un juicio ético relacionado a prácticas políticas más que en función de filiaciones ideológicas. En este sentido, el auge del Frente Amplio respondería más a un castigo hacia la Nueva Mayoría y otros grupos políticos, más que a un apoyo a cambios radicales del sistema político y económico chileno. Sería en ese sentido, una contraposición entre la política tradicional encarnada en parte de la Nueva Mayoría y la idea de una nueva política encarnada por el Frente Amplio, supuestamente. Sin embargo, también se puede considerar la posibilidad de que responda a la idea de radicalizar las propuestas y reformas iniciadas por Michelle Bachelet. Esto requiere un análisis más profundo.
De resultar electo Sebastián Piñera, es altamente probable que tanto el Frente Amplio como la Nueva Mayoría tengan altos incentivos para hacerle difícil gobernar durante los próximos cuatro años. Esto podría llevar al gobierno de Piñera a adoptar ciertas políticas impulsadas por los sectores más moderados de la centro-izquierda como la DC, lo que podría generar dos escenarios posibles futuros: 1) Un auge de políticas estatistas y redistributivas, impulsadas por el propio gobierno de derecha, que abran camino a un gobierno de izquierda más radical y una eventual mayor polarización. Esto podría producirse bajo la ilusión de un gobierno de los acuerdos y consensos, que en realidad sea la concreción de lineamientos socialdemócratas más profundos. 2) Un agotamiento del Frente Amplio en tanto nueva coalición, al modo en que ocurrió con Podemos en España, debido a las propias lógicas de transacción que exige el proceso político. En ese escenario, los partidos tradicionales de centro izquierda podría reimpulsar su posición de liderazgo. De resultar electo Alejandro Guillier, es altamente probable que desde el Frente Amplio se ejerza mayor presión para cumplir con eventuales acuerdos pre electorales o para llevar a cabo reformas más profundas que las impulsadas por el gobierno de Bachelet.

Autores:

Jorge Gómez Arismendi y Yasmin Zaror Abumohor

Fundación para el Progreso