La Presidencia se definirá en un balotaje

La Presidencia se definirá en un balotaje

Autor: Mauricio Alarcón Salvador

Reporte exclusivo para la Red Liberal de América Latina (RELIAL)

 

Mientras escribo este reporte sobre el proceso electoral que vivió Ecuador el domingo 19 de febrero, miles de ecuatorianos han salido a las calles a pedir que se respete la voluntad popular. Esta es la mejor manera de describir lo que ha ocurrido en el país. El oficialismo reclama su triunfo en primera vuelta, mientras la oposición asegura que la Presidente se definirá en un balotaje.

 

¿La razón? Una disposición constitucional de 1998, que se mantiene en la Constitución de 2008, según la cual “no será necesaria la segunda votación si el binomio que consiguió el primer lugar obtiene al menos el cuarenta por ciento de los votos válidos y una diferencia mayor de diez puntos porcentuales sobre la votación lograda por el binomio ubicado en segundo lugar”.

 

Según el exit poll del oficialismo, el candidato de gobierno Lenin Moreno obtuvo 42.9% mientras que el opositor Guillermo Lasso, 27.7%. El exit poll de la encuestadora Cedatos, difundido por las cadenas de televisión independientes, otorgó un 39.4% a Moreno y un 30.5% a Lasso. El conteo rápido de la ONG Participación Ciudadana concedió a Moreno un 38.8% y a Lasso, 28.2%. Comprenderán entonces el porqué de lo que hoy ocurre en el país.

 

Es imposible, este momento, presentar a ustedes datos finales u oficiales. El Consejo Nacional Electoral ha ralentizado el proceso y se niega a proclamar un resultado hasta que no esté contado el último voto, aunque la tendencia es irreversible, según lo ha afirmado su propio Presidente, Juan Pablo Pozo. Pese a ello, todo apunta a que el próximo 2 de abril, tendremos una segunda vuelta.

 

Con poco más del 95% de los votos escrutados, el binomio oficialista de Lenin Moreno (ex vicepresidente de Rafael Correa) y Jorge Glas (actual vicepresidente) obtendría poco más del 39% de los votos, mientras que el binomio opositor de Guillermo Lasso (banquero y empresario) y Andrés Páez (ex asambleísta) obtendría aproximadamente el 28.5%.

 

¿Por qué no fue una sola vuelta?

 

En esta última década Rafael Correa fue reelecto en dos ocasiones. En 2009 obtuvo el 52% de la votación y en 2013, el 57%, dejando en su camino a cualquier rival y obteniendo la victoria en una sola vuelta. Triunfó en prácticamente todas las provincias del país. Para el oficialismo, 2017 no sería la excepción. Si bien Rafael Correa no postularía a un nuevo mandato, bastaría con ungir a sus sucesores y utilizar el aparato de propaganda del Estado para repetir la historia. Los exit polls del oficialismo daban el triunfo en primera vuelta el pasado domingo con una diferencia de 15 puntos. Pero entonces, ¿qué pasó?

 

Las principales preocupaciones de los ecuatorianos le pasaron factura al régimen: la crisis económica, la inseguridad y la corrupción. Aunque Correa y sus ministros lo han negado enfáticamente, Ecuador atraviesa una crisis económica que ha provocado un enorme hueco fiscal y un considerable aumento del desempleo y el subempleo. Un alto número de ecuatorianos responsabiliza de la crisis al desmedido gasto público irresponsable del gobierno y a la gran cantidad de tributos que se han impuesto en los últimos años. La inseguridad en el país es más que una percepción, y obviamente se ha incrementado en consecuencia de la crisis económica.

 

Sin embargo, el factor determinante en la baja de popularidad del gobierno nacional ha sido la corrupción. Si bien las denuncias contra funcionarios corruptos se han producido a lo largo de estos diez años, en los últimos meses el tema ha tomado más fuerza de la mano del periodismo de investigación que aún queda en el país, en especial respecto del sector petrolero. A los ecuatorianos les ha impactado sobremanera las imágenes de allanamientos a casas de funcionarios en las que se encuentran fajos de billetes hasta en los techos, de embargos de autos de lujo que jamás podrían ser comprados con el salario de un funcionario público, o de la aparición de listas, similares a las del caso Odebrecht, con nombres de autoridades como el vicepresidente y candidato a la reelección Jorge Glas.

 

Con ese panorama, sumado a la ausencia del candidato de gobierno en los debates y al constante discurso estigmatizante contra la oposición, resultaba poco probable, incluso considerando el beneficio constitucional que anula los votos nulos y blancos, que el oficialismo obtenga su triunfo en primera vuelta.

 

Del otro lado, a pesar de que la oposición corrió dividida (lo que aumentaba el riesgo de que el oficialismo triunfe en una vuelta), el discurso del candidato opositor, Guillermo Lasso, se enfocó en reiterar, hasta la saciedad, que su principal propuesta era la creación de un millón de empleos en los cuatro años de gobierno. En el tramo final de la campaña emitió fuertes pronunciamientos sobre los casos de corrupción, y era enfático en señalar que en su gobierno no se permitiría la impunidad. Esto, de la mano de una campaña ciudadana y política en favor del denominado “voto útil” (apoyar al que va segundo en las encuestas para hacerle frente al oficialismo), permitió aplazar la decisión de los ecuatorianos hasta abril próximo.

 

¿Qué está en juego en la segunda vuelta?

 

En la segunda vuelta se enfrentan dos opciones diametralmente opuestas.

 

De un lado, el continuismo, representado por el binomio oficialista Lenin Moreno – Jorge Glas. La política del gobierno en la última década ha incluido restricciones a libertades fundamentales como las de expresión y asociación, persecución a opositores, implementación y abuso de un aparato de propaganda, falta de independencia entre funciones del Estado. Sin duda vemos obra pública, que lo único que evidencia es que los ecuatorianos pagamos altos impuestos con cuyos recursos el gobierno nacional hace lo que por ley le corresponde. Su plan de gobierno propone mantener el “Socialismo del Siglo XXI” a través de 10 revoluciones. Bajo el lema “empleo para todos, casa para todos, universidad para todos y eliminación de la pobreza”, presentan al país una opción estatista poco respetuosa de la libertad.

 

Del otro lado, se propone un cambio, una alternativa. El binomio opositor del movimiento Creando Oportunidades CREO, Guillermo Lasso – Andrés Páez, centra su propuesta en la generación de un millón de empleos en cuatro años de gobierno, en la eliminación de por lo menos 14 impuestos, la firma de acuerdos comerciales con varios países y la reducción del tamaño del Estado. Claramente en lo económico se acerca a una propuesta liberal. Manifiestan que respetarán las libertades de expresión y asociación. Sin embargo, no se muestran favorables a temas como la despenalización del aborto en casos de violación o el matrimonio homosexual.

 

Así, los ecuatorianos deberán elegir entre dos candidatos y dos propuestas claramente diferenciados. Varios analistas han afirmado que la gran conclusión del proceso electoral, considerando la votación que obtuvieron los ocho binomios participantes es que 6 de cada 10 ecuatorianos quiere un cambio de gobierno. ¿Será acertado el análisis? Lo sabremos el próximo 2 de abril.

 

Colofón legislativo

 

El 19 de febrero también se llevaron a cabo elecciones legislativas. Una nueva Asamblea Nacional de 137 legisladores quedó conformada. A pesar de que los votos no le fueron tan favorables al oficialismo, en la misma línea de la elección presidencial, por los métodos de asignación de escaños vigentes (Webster y D´Hondt), conservarán la mayoría. De acuerdo al conteo rápido de la ONG Participación Ciudadana y a cálculos propios, el oficialismo tendría 72 legisladores. Con esta cifra, cualquier reforma normativa que provenga del oficialismo se hace prácticamente imposible.

 

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Fotografía: Notimundo (2017). "Ecuador tendrá 1’203.428 de nuevos votantes para las elecciones de febrero de 2017". [Figura]. Recuperado de: https://notimundo.com.ec/ecuador-tendra-1203-428-de-nuevos-votantes-para-las-elecciones-de-febrero-de-2017/